TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA

El Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) –antes conocido como autismo- es una condición del neurodesarrollo de origen neurobiológico que aparece antes de los tres años.

 

Todas las personas con TEA comparten dificultades en el desarrollo de las habilidades sociales y comunicativas y presentan un comportamiento e intereses repetitivos, restringidos y/o estereotipados. Estas características más centrales, aparecen en diferente grado de intensidad a lo largo de un “espectro”. Además, las personas con TEA pueden tener asociadas otras condiciones que hacen que su manifestación sea muy diversa en cada una de ellas (por ejemplo, se considera que hasta un 50 % de las personas con TEA pueden tener una Discapacidad Intelectual asociada).

 

Esta condición se mantiene a lo largo de toda la vida independientemente de su evolución, por eso se considera una discapacidad. Una detección precoz y una atención temprana especializada, así como apoyos individualizados adaptados a sus necesidades en los diferentes contextos y momentos de la vida, son fundamentales para mejorar su Calidad de Vida y conseguir el máximo grado de desarrollo personal.

En la actualidad, no está determinada la causa que explique la aparición del TEA, pero sí la fuerte implicación genética en su origen.

 

La investigación actual establece que no existe una sola causa genética para explicar la gran variedad de personas con TEA, sino que se trata de una etiología multifactorial. Hay una clara evidencia clara de que el origen es biológico (no psicógeno) por lo que no existe ninguna relación con las pautas educativas de los padres. La influencia genética se evidencia con la existencia de 4 varones con TEA por cada mujer, así como que los factores sociales y culturales no influyen de ninguna manera en la aparición del cuadro.


Probablemente puedan existir algunos factores ambientales que influyen en el desarrollo, aunque la investigación aún está por determinar cuáles (edad de los padres, problemas perinatales, etc.).

A nivel Europeo los estudios disponibles que apuntan una prevalencia aproximadamente 1 caso de TEA por cada 100 nacimientos (Autism-Europe aisbl 2015).

 

En Estados Unidos el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU en su último informe publicado en marzo de 2020, estimó una tasa de prevalencia de autismo en 1 de cada 54 nacidos.

Lo que sí se confirma en todos los estudios es la mayor presencia de TEA en los hombres que en las mujeres (en una proporción de 4:1), y que no existen diferencias en cuanto a su aparición en las distintas culturas o clases sociales.

 

Estos estudios han constatado un aumento exponencial de los casos de TEA en el mundo. Este incremento, se debe en parte, posiblemente, a una mayor precisión de los procedimientos e instrumentos de diagnóstico, a la mejora en el conocimiento y la formación de los profesionales, existiendo, no obstante, un aumento real de la incidencia de este tipo de trastornos.

Las manifestaciones clínicas del TEA varían mucho entre las personas que lo presentan, así como su funcionamiento intelectual y sus habilidades lingüísticas. Sin embargo, todas ellas comparten características fundamentalmente en dos áreas del desarrollo y del funcionamiento personal: la comunicación e interacción social y la flexibilidad de comportamiento y de pensamiento.

Acompaña a la persona a lo largo de toda su vida, aunque sus manifestaciones y necesidades cambian en función de las distintas etapas del desarrollo y de las experiencias adquiridas.

 

No hay dos personas con TEA iguales; dependerá de su propio desarrollo personal y de los apoyos que pueda tener, así como de si presenta o no discapacidad intelectual asociada y también de su nivel de desarrollo del lenguaje.

A nivel intelectual, sus habilidades pueden ir desde la discapacidad intelectual a capacidades intelectuales situadas en el rango medio, o superiores al mismo. Sin embargo, todas las personas con TEA comparten las diferentes características que definen este tipo de trastornos.

 

Sus habilidades de interacción social son muy diferentes a las de los demás. Pueden ir desde el aislamiento social o la falta de interés, intentar establecer relaciones de una forma extraña, por no saber muy bien cómo hacerlo, y sin tener en cuenta las reacciones de la otra persona.

A nivel comunicativo, presentan alteraciones a nivel verbal y no verbal (emplear o extraer el significado de gestos o expresiones faciales de otras personas, así como de otros elementos relevantes para la interacción: contacto ocular, orientación corporal, etc.), que pueden variar desde quienes no emplean ningún lenguaje (y pueden precisar Sistemas Alternativos o Aumentativos de Comunicación) hasta las que tienen habilidades lingüísticas fluidas, pero no saben utilizarlas para mantener una comunicación recíproca funcional.

 

A nivel conductual, presentan un repertorio limitado de intereses y de conductas, que se traduce en la presencia de comportamientos repetitivos, restringidos y estereotipados. Pueden tener dificultades para responder de manera flexible a las demandas de los diferentes contextos y ajustar su forma de pensar y de comportarse. Por ello, adaptarse a los cambios o a situaciones imprevistas puede suponerles un gran esfuerzo y generarles malestar, angustia o ansiedad.

 

Sus capacidades para imaginar y entender las emociones y las intenciones de los demás son limitadas, por lo que les es difícil desenvolverse adecuadamente en el entorno social.

 

Algunas personas con TEA presentan alteraciones en el procesamiento de los estímulos sensoriales, que se puede manifestar en malestar intenso ante determinados sonidos, olores, luces, sabores o texturas; interés inusual en aspectos sensoriales del entorno (como insistencia por oler o tocar determinadas cosas); fascinación por luces, objetos brillantes o que giran o indiferencia aparente al dolor o a la temperatura.

Aunque las personas con TEA son muy diferentes, y la edad de detección varía de unos casos a otros, existen una serie de señales de alarma que pueden hacer recomendable una valoración exhaustiva del desarrollo.

 

El TEA está presente probablemente desde el nacimiento, no existen pruebas médicas ni biológicas para su detección y no es hasta los 18-24 meses cuando puede detectarse mediante la observación de síntomas tempranos de alerta:

 

  • Comunicación: responder al nombre cuando es llamado, comprensión del lenguaje, ausencia de respuesta a la comunicación no verbal, limitación en el uso del contacto ocular y ausencia del uso de gestos como señalar.
  • Social: limitación en el interés por los otros y respuestas limitadas a otras personas, ausencia de imitación, alteración en la interacción social, falta de interés por compartir sus intereses y alegría, limitación en el desarrollo del juego simbólico, así como en la expresión y comprensión de emociones.
  • Actividades e intereses repetitivos y estereotipados: respuesta inusual a la estimulación sensorial, movimientos motores extraños y repetitivos, juego repetitivo y resistencia al cambio.

Si el niño o niña no mostrase algunos de las siguientes señales de alerta, debería ser derivado a un servicio de evaluación y diagnóstico:

 

  • A los 12 meses de desarrollo, no balbucear, utilizar gestos como señalar o responder a su nombre.
  • A los 18 meses, no emitir ninguna palabra.
  • A los 24 meses, no emitir frases de dos palabras espontáneamente.
  • Cualquier pérdida de lenguaje o habilidades sociales a cualquier edad.

El diagnóstico de TEA tiene que ser realizado por profesionales especializados, con el objetivo de establecer un programa adecuado de apoyos individualizados para la persona, y que implique una evaluación directa de la persona con TEA, así como una entrevista a la familia, con pruebas específicas para la evaluación de TEA. El proceso de evaluación tiene que estar centrado en determinar las limitaciones así como destacar los puntos fuertes que ayuden a establecer apoyos adecuados para la persona.

Los TEA no tienen cura actualmente, pero existe evidencia de que una detección precoz y un atención temprana especializada e intensiva mejoran significativamente su desarrollo y la calidad de vida de la persona y su familia, que debiera ser el objetivo último de todo programa de apoyo.


Lo que es común a todos los programas de intervención es que deben ser individualizados, estructurados, deben implicar de forma intensiva a todos los entornos de la persona y deben incluir a la familia de la persona con TEA, tanto en la detección de necesidades como en el desarrollo de habilidades.


Es importante a lo largo de todo el ciclo vital, utilizar los puntos fuertes de la persona con TEA (como por ejemplo las habilidades visuales), así como sus intereses para crear recursos de apoyo. Estructurar su entorno de cara a hacerlo más comprensible ayuda a las personas con TEA a ser más independientes y reducir la ansiedad que les puede generar el entorno. Los programas de apoyo e intervención deben ir orientados al desarrollo de las habilidades comunicativas y sociales, mediante una estructuración de las actividades, la enseñanza y el entorno.


Las necesidades de las personas cambian a lo largo de su vida y los recursos de apoyo deben adaptarse a las diferentes etapas, por lo que es fundamental asegurar apoyos educativos individualizados a lo largo de la vida de la persona, apoyo a las familias y los profesionales y servicios comunitarios que permitan su inclusión. Una vez que la persona con TEA es adulta sus necesidades de apoyo tienen que ir dirigidas hacia la vida independiente, el empleo y las actividades ocupacionales, la formación permanente así como a favorecer decisiones sobre su propia vida.

Las características que definen el TEA no se traducen únicamente en dificultades, sino que también se asocian a una serie de capacidades en las personas que forman parte de este colectivo, tales como:

 

  • Meticulosidad.
  • Curiosidad por temas muy específicos.
  • Conocimiento especializado sobre temas de su interés.
  • Sinceridad.
  • Honestidad.
  • Respeto y cumplimiento de las reglas establecidas.
  • Atención por los detalles
  • Buena adaptación y seguimiento de las rutinas.
  • Buenas competencias en tareas mecánicas y repetitivas.
  • Tendencia a ser muy lógicas.
  • Capacidad para escuchar sin prejuicios.

ENLACES DE INTERÉS

  • Trasteando con el TEA
  • Aula Autista
  • Aetapi
  • EOEP TEA Badajoz
  • EOEP TEA Cáceres

Enlace web Trasteando con el TEA

Blog de profesionales que trabajan con personas con TEA en diferentes servicios de APNABA.. Su objetivo fundamental es compartir ideas y reflexiones que les surgen en su trabajo diario.

Enlace web Aula autista

Conoce más sobre la tecnología aplicada a la intervención en personas con TEA.

Enlace web Aetapi

Web que pertenece a la Asociación de profesionales del autismo en la que podremos encontrar información actualizada y múltiples recursos para el conocimiento y la intervención en personas con TEA y sus familias.

Enlace web EOEP TEA Badajoz

Esta página tiene como finalidad contribuir a la difusión entre la comunidad educativa de programas, técnicas y materiales para la prevención, evaluación e intervención educativa ante las necesidades educativas especiales del alumnado con trastorno del espectro del autismo (TEA), y otros trastornos del neurodesarrollo, en contextos escolares.

Enlace web EOEP TEA Cáceres

Esta página tiene como finalidad contribuir a la difusión entre la comunidad educativa de programas, técnicas y materiales para la prevención, evaluación e intervención educativa ante las necesidades educativas especiales del alumnado con trastorno del espectro del autismo (TEA), y otros trastornos del neurodesarrollo, en contextos escolares.

PUBLICACIONES Y ARTÍCULOS TEA

X